¡Diossssss! ¡Qué pedazo de canción de la muerte! Estos tíos son los putos amos.
(ehem) Quiero decir: estáis tardando en conseguir el disco que han sacado Nacho Vegas y Christina Rosenvinge: “Verano fatal”. Y espero que os dé un arrebato como a mí al escuchar una y otra vez el tema que abre el disco y que da título a este post. Lo digo sin desmerecer el resto del disco, simplemente es que esta en concreto no puedo dejar de escucharla, de cantarla… Uf, y mi guitarra en el pueblo.
Espero que la disfutéis:
Lo intenté por tercera vez,
me enfundé en mi traje beige,
miré hacia el suelo y me santigüé,
te encontré entre los escombros.
Y aún quedaba un muro en pie,
te vi apoyada en él y creo que
lo hacías para no perder la fe,
el Cristo en la pared se encogió de hombros.
Y tú con tu voz, esa voz y tu pálida piel,
con tu brillo en tu pelo de trigo,
con ese otro brillo que imagino tras tu abrigo.
Pasaste estos últimos inviernos
al calor de un infierno
construido en el amor para acabar en demolición.
Me dices ahora ya estás advertido,
no te fíes de un animal mal herido
¿Y qué te iba diciendo yo? Me he perdido.
Lo intenté siete veces más,
quería ver lo que hay detrás
de tu imperturbabilidad
y abrir tu puerta de cuarenta y tres candados.
Te adiviné en tu balcón
silbando una larguísima canción,
pensando es esto lo correcto o no,
así que hice “chas” y aparecí a tu lado.
Lo sabes, ahora ya estás advertido,
no te fíes de un animal mal herido,
y yo, descuida, le mentí, soy un experto cazador
¿Lo has visto? Es mi mundo derruido,
lo que hoy es puro mañana está podrido
¿y qué te iba diciendo yo? Me he perdido.
Mátame si ya no te soy de utilidad,
mátame tras leer el mensaje,
pero ahora me desnudaré sin quitarme el traje.
Lo he visto este mundo al derrumbarse,
que lo natural es odiarse,
me dijiste, he de reconocer con cierta convicción.
Y entonces entonaste dulces gritos.
Comenzó el más viejo de los ritos.
Fuiste tú, fui yo, sencillamente fue algo superior.
Y añadiste, si lo hacemos tonto mío
pues hagámoslo como es debido
¿Y cómo es eso? pregunté, y tú me dijiste, justamente así no,
Y paraste, me lo tengo prohibido.
Y yo protesté empapado y más que aturdido,
y ahora sí que si que yo me he perdido.
Que ahora sí, que sí, que sí, que sé que me he perdido,
porque sólo es pensar en ti y acabar perdido.
Porque sólo con pensar en ti me pongo perdido.
(Como estoy teniendo unos problemillas técnicos para colgar el reproductor, mientras tanto podeis escucharlo en Nacho Vegas)
Últimos comentarios