Eclipse de eclipse

21 02 2008

Me han dicho que esta noche hay eclipse total de luna. Y que no habrá otro de las mismas características visible en España hasta el año 2014.

Y digo yo… con todos los días que tiene el año, y con la dichosa sequía: ¿no había otro momento más adecuado para que se nublara el cielo?

¡Cagüen el hombre del tiempo!





Tupirse

28 01 2008
  • Tupir: v.t. Volver algo más fuerte o denso, rellenarlo, condensarlo, concentrarlo.
  • Tupido: Participio de tupir. U.t.c. adjetivo.
  • Tupirse: Forma reflexiva del verbo anterior. Utilizada en ciertas zonas de la Mancha para hablar de comidas exageradas.

Pues eso, hoy estaba invitado a un bautizo y me he tupido de tal manera que he sido incapaz de cenar, y me planteo muy seriamente la posibilidad de dedicar el día de mañana al ayuno, cual yogi setentero. Mejor no os cuento el menu, porque daba miedo. Eso sí, muy rico todo.

¿Desde cuando los bautizos se han convertido en banquetes de bodas camuflados?





Hasta el terabyte y más allá

27 01 2008

Poniendo un poco de orden en mi caótico disco duro he descubierto que tengo 20 gigas de música descargada en los últimos meses.

Súmense a 20 dvds repletos de archivos mp3, fruto de anteriores limpiezas del incoming.

Luego me extraño de que en toda Cuenca no haya quedado ni una tienda de discos…





Confieso

22 01 2008

Confieso que soy vago manifiesto y orgulloso. Es la única explicación para abrir un blog, no escribir en un mes, y volver a hacerlo sólo para escribir este post.





¡Al teatro, al teatro!

12 12 2007

El último post era típico de lunes. La verdad es que lo de “sin pena ni gloria” era un poco exagerado. Él miércoles pasado fui con R. al teatro y no había tenido la decencia de considerarlo al escribir el otro día (lo que me ha valido una reprimenda “cariñosa”).

Si un miércoles de estos os apetece pasar una buena velada -digo un miércoles porque al ser el día del espectador, la entrada es más barata (22 €)-, acercaos al Teatro Muñoz Seca (en Madrid, Plaza del Carmen 1) y disfrutaréis dos horas del mejor humor de Jardiel Poncela con “Usted tiene ojos de mujer fatal”. Una comedia sobre el tópico del “Don Juan” tratada de forma sumamente inteligente pero asequible para todas las mentes, con un texto de ingenio desbordado y espléndidas interpretaciones de Fabio León como Oshidori, el mayordomo; Andrea Bronston como Francisca, la secretaria histérica; y Rosa Valenty en el papel de la castiza Marquesa de San Isidro.

Bastante más deslucidos, aunque aceptables, los personajes protagonistas, Sergio y Helena , interpretados respectivamente por Antonio Espigares y Lara Dibildos. Correcto también, aunque sin estridencias, el resto del elenco (salvo el personaje de Pepita, la doncella, muy bueno también). 

Espléndida la escenografía, con decorados de Antonio Mingote y un excelente muestrario de trajes de los años 20.

Si queréis, podéis leer la segunda escena de la obra aquí.

Usted Tiene Ojos De Mujer Fatal - Cartel 

Un buen sitio para cenar, antes de la función, lo tenéis justo al lado, en el asador argentino “El Gaucho”. Por unos 30 € / persona podéis disfrutar de una buena cena. Muy recomendables la ensalada de mar, el chorizo criollo y las mollejas (unas de las mejores que he probado). Excelentes las carnes, por ejemplo el asado de tira o el lomo. Y como postre os recomiendo los panqueques de manzana flambeados con ron.

Y si queréis redondear la noche, qué mejor que por la calle Huertas. Buscad cualquier local donde haya alguna actuación en directo. Ahí el gasto y el ambiente a discreción de vuestras ganas de cafés, bebidas más o menos espirituosas, charla o tipo de música.

El resto de la noche, también a vuestra elección. Ahí sí que no os voy a dar detalles.





No news

10 12 2007

Un puente que se acaba sin pena ni gloria.

No sé qué sera peor, si no tener unos días libres que te desconecten del trabajo, o el hecho de tener que volver al trabajo cuando ya te has acostumbrado a descansar.





Inanidad

4 12 2007

Cuando uno tiene ganas de escribir y no sabe qué tema tratar, qué argumento crear, qué tono usar, es incómodo sentarse frente a la pantalla del ordenador. Se repite ese ritual desde la remota adolescencia en que uno plasmaba de forma más o menos ingenua o alambicada remotos deseos, aspiraciones, miedos o penumbras. Y en caso necesario se echaba la culpa de la falta de ideas, de la imperfección de la prosa o de la mediocridad temática y argumental a la falta de inspiración, a lo inadecuado del lugar y a cualquier otro motivo peregrino y cómodo.

Sin embargo, a los veintiocho años, cuando se han obtenido todos los medios, lugares, instrumentos y tiempos que en otro tiempo se creían propicios para la creación, se descubre que no era nada de eso lo que tascaba el freno del escritor que uno creía llevar dentro.

La desazón, entonces, se apodera de uno, que repasa antiguas páginas de cierta brillantez o cuanto menos una pasable desenvoltura estilística, y comprueba que no descubre la forma de continuarlas. En una suerte de gatillazo lingüístico, el aspirante a escritor sólo ansía llenar páginas y páginas que colmen no se sabe qué anhelos.

Y mientras tanto esa suerte de impotencia narrativa se extiende a los otros ámbitos de la vida, invadiéndola en metástasis de abulia. Condenado a ser consciente de la propia inanidad.