Eclipse de eclipse

21 02 2008

Me han dicho que esta noche hay eclipse total de luna. Y que no habrá otro de las mismas características visible en España hasta el año 2014.

Y digo yo… con todos los días que tiene el año, y con la dichosa sequía: ¿no había otro momento más adecuado para que se nublara el cielo?

¡Cagüen el hombre del tiempo!

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Inanidad

4 12 2007

Cuando uno tiene ganas de escribir y no sabe qué tema tratar, qué argumento crear, qué tono usar, es incómodo sentarse frente a la pantalla del ordenador. Se repite ese ritual desde la remota adolescencia en que uno plasmaba de forma más o menos ingenua o alambicada remotos deseos, aspiraciones, miedos o penumbras. Y en caso necesario se echaba la culpa de la falta de ideas, de la imperfección de la prosa o de la mediocridad temática y argumental a la falta de inspiración, a lo inadecuado del lugar y a cualquier otro motivo peregrino y cómodo.

Sin embargo, a los veintiocho años, cuando se han obtenido todos los medios, lugares, instrumentos y tiempos que en otro tiempo se creían propicios para la creación, se descubre que no era nada de eso lo que tascaba el freno del escritor que uno creía llevar dentro.

La desazón, entonces, se apodera de uno, que repasa antiguas páginas de cierta brillantez o cuanto menos una pasable desenvoltura estilística, y comprueba que no descubre la forma de continuarlas. En una suerte de gatillazo lingüístico, el aspirante a escritor sólo ansía llenar páginas y páginas que colmen no se sabe qué anhelos.

Y mientras tanto esa suerte de impotencia narrativa se extiende a los otros ámbitos de la vida, invadiéndola en metástasis de abulia. Condenado a ser consciente de la propia inanidad.





Camiones

26 10 2007

Odio los camiones.

Odio que ocupen todo el ancho de la carretera comarcal cuando voy a mi pueblo. Odio que aceleren justo cuando vas a adelantarles. Odio que se pongan en paralelo jugando a adelantarse uno a otro durante veinte kilómetros de autovía en plan “a ver quién es más chulo” mientras llevan detras una cola de veinte o treinta vehículos. (¿Para cuándo una ley que les obligue a circular sólo por el carril derecho?) 

Odio la prepotencia de esos camioneros que se creen los amos de la carretera sólo porque llevan un trasto de cuatro ejes y varias toneladas que podría dejar chafado tu coche sin inmutarse. Odio a esos camioneros a los que ves a media mañana en cualquier bar de carretera endosándose un par de copas de coñac dispuestos a salir a la carretera a jugarse las vidas ajenas. Odio su victimismo cada vez que el gobierno intenta aumentar las penas por infringir el código de la circulación.